Conocer a una chica guapa es un verdadero problema, normal que nos impongan, todo les queda bien menos nosotros.
Cada vez me resulta más estúpido juzgar a la gente por aquello de lo que de forma natural (hasta que alguien demuestre lo contrario) carece, especialmente a las mujeres guapas por su cultura general.
Si somos producto de nuestros cromosomas sintámonos orgullosos, o no, de nuestra herencia genética. Juzguemos, o no, nuestra herencia en todas sus dimensiones. Estamos despreciando algo bello por el mero echo de serlo, y para quienes –como yo- si no es el amor, es la belleza –casi artística- de las mujeres que nos enamoran una razón para vivir, esto es un flagrante delito.
Odio que me llamen superficial porque exista una atracción física, que (como de lo poco que estoy deacuerdo con Platón) es el indicio de un sentimiento más grande. Ahora os pregunto (y espero que apreciéis el tono jocoso) ¿Quién quiere tener grande la cabeza? Bajemos el liston del placer intelectual, gocemos de los sentidos ¿Quién quiere tener grande las orejas o la nariz? Normal, la gente quiere tener grande la polla o las tetas.
Pero ahí no acaba todo, luego te llamen amargado por leer de vez en cuando. Y tenéis razón. Si hay que atreverse a hacer categorías, si hay que apostar fuerte, si hay que arriesgarse, yo me hago miembro vitalicio del jardín de Epicuro –si es que se admiten feos-
Que me perdone Unamuno pero ¡muera la inteligencia!
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