Me ha impresionado cómo a la hora de buscar la solución a cualquier problema tendemos a rechazar la solución obvia.
Pensaba que el conocimiento crítico -ya no el científico- intenta explicar las observaciones con la menos cantidad de variables posibles, de la forma más sencilla.
¿Por qué buscar una solución hipotética, más complicada, a variables no existentes para una situación que es capaz de explicarse una manera sencilla, o casi directa?
Me asusta el siniestro mecanismo de nuestro entendimiento que nos empuja a la metafísica de las razones.
Tal vez esta desconfianza pueda entenderse a nivel psicológico como un recordatorio de que no actuamos honestamente, y de ser así es terriblemente decepcionante.
Aunque tal vez, lo más decepcionante es que me sorprenda una obviedad de semejante calibre.
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