domingo, 2 de marzo de 2008

Mea culpa

Las escuelas de pensamiento griegas nos invitan a buscar la felicidad en la vida libre de posesiones materiales, en vencer las pasiones para evitar el dolor, o en perseguir los placeres para asir el único destino que merecen nuestras fuerzas.

Hay, sin embargo, unos riesgos inherentes en la naturaleza de una decisión tan trascendente.

Pero existe algo aún más terrible que la codicia o la envidia, más penoso que el más insufrible de los dolores, y algo tan paradójicamente intenso que ni la más potente de las sensaciones es capaz de superar.

Hablo de la incertidumbre, la apatía, la indecisión y sobretodo, el aburrimiento.

Y si bien es cierto que no me arrepiento de nada de lo que he hecho en mi vida, si me arrepiento de las cosas que no he hecho.

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