miércoles, 19 de diciembre de 2007

En favor del ocioso

Signo de que el valor de la vida contemplativa ha bajado es que los sabios luchan hoy con los hombres de acción en una especie de goce apresurado, hasta el punto de que también ellos parecen tomar más a pecho esta manera de gozar que la que les conviene propiamente y que efectivamente es ya un goce. Los sabios tienen vergüenza del otium. Sin embargo, es una cosa noble el ocio y la ociosidad. Si la ociosidad es verdaderamente la madre de todos los vicios, se halla así, pues, al menos, en la vecindad más inmediata a todas las virtudes; el hombre ocioso es siempre un hombre mejor también que el activo. ¿No comprendéis, sin embargo, que, cuando hablo de ocio y de ociosidad, es a vosotros a quien me dirijo, oh perezosos?


Nietzsche. Humano, demasiado humano. Aforismo 284.

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